Tiempo Libre y Esparcimiento
Ruinas Jesuíticas en Misiones

 La Magia de la Historia Unida a la Belleza Natural
Visitar Misiones no es sólo conocer las Cataratas o el Parque Iguazú. También vale la pena conocer, especialmente en Semana Santa, San Ignacio Miní, ciudad donde se encuentran las misiones que construyeron los jesuitas a principios del siglo XVII. Son las más espectaculares de la región y las únicas que fueron sometidas a trabajos de restauración. Hay que conocerlas para admirar lo que pudo lograr el único intento de colonización indígena que no se hizo en base a sangre y fuego. .
Todo el significado de las construcciones levantadas por los misioneros católicos de la Compañía de Jesús- los jesuitas- sigue vigente en las ruinas que quedan en pié en distintos lugares de la provincia y se respira en medio de un maravilloso misterio que brota de inmensas paredes coloradas. El trazado urbanístico fue la primera tarea que tuvieron que enfrentar los jesuitas para comenzar la construcción de las misiones. El actual patio era, originariamente la Plaza de Armas, que estaba delimitada por importantes edificios como el Cabildo y la Iglesia. A sus alrededores se levantaban las viviendas de los sacerdotes y aborígenes, los almacenes, los talleres, el colegio, el cementerio y los hospitales. Tras la expulsión de los jesuitas, los guaraníes quedaron en el olvido, al igual que la ciudad. Recién en 1939 el Estado argentino comenzó la recuperación de las Ruinas que, en 1949, fueron declaradas Monumento Histórico Nacional y, en 1986, fueron reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El paseo se inicia en la ciudad de Paraná y continúa en la localidad de Santa Ana, donde se encuentran las ruinas del mismo nombre que fueron fundadas en 1660. A pesar del constante avance de la selva sobre lo que queda de las antiguas edificaciones, aún hoy se pueden apreciar lo que fueron las primeras y precarias viviendas, la iglesia y otras construcciones levantadas por los lugareños en épocas tan lejanas. A escasos 50 kilómetros está la misión de Nuestra Señora de Loreto, uno de los pueblos jesuíticos más importantes por su producción de yerba mate y lienzos. En pleno centro de la localidad de San Ignacio, a 60 kilómetros de Posadas por la ruta nacional 12, surgen las inigualables Ruinas de San Ignacio de Miní, reducción jesuítica fundada en 1610 por los Padres José Cataldino y Simón Maceta, con sus gruesos muros de asperón rojo que, aún hoy, se mantienen muy bien conservados. En su época de esplendor, la misión contó con 3300 habitantes que se mantenían en contacto con el resto de las reducciones a través de las aguas del río Paraná.
Los últimos destinos del corredor, en dirección al río Uruguay, comprenden la localidad yerbatera de San Javier, con su imponente cerro Monje, y más al sur, Santa María, donde se encuentran las ruinas de la Misión Santa María la Mayor, reducción que estaba en plena etapa de construcción cuando los jesuitas fueron expulsados en 1767.

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