Historia del Control
Tribunal de Cuentas de Mendoza

 El Control a Cargo del Tribunal de Cuentas de Mendoza 

I. Análisis del sistema adoptado por la Constitución y la Ley Orgánica Nº 1.003 para estructurar el sistema de control deferido al Tribunal de Cuentas de la Provincia:

Cuando el 19 de setiembre de 1.932 el Poder Ejecutivo se dirigía a la Legislatura de Mendoza en su mensaje de remisión del proyecto de Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas, señalaba los elementos esenciales que, como principios generales, regirían el funcionamiento del órgano externo de control que había incluido en sus previsiones la Constitución de la Provincia de 1.916. Ya deslindaba las competencias y atribuciones del Tribunal de Cuentas de una manera que no admitía hesitaciones, tomando posición respecto del tipo de control que cumpliría en más la institución incorporada en la Constitución. Si hasta ese momento se habían discutido las funciones a asignar a la entidad perfilada por los constituyentes, su carácter, procedimientos, atributos, objetivos, etc., dentro de las diversas tipologías posibles, era evidente que el autor del proyecto tomaba partido con claridad en cada una de las opciones y hacía norma escrita el modelo que los debates técnicos prefiguraban.
El Gobernador Ricardo Videla y su Ministro Guillermo G. Cano, invocando "la patriótica y noble misión de encauzar la administración pública a sus principios éticos y legales" expresaban que, con el funcionamiento del Tribunal de Cuentas "los intentos de malversación o aprovechamiento personal de caudales públicos por parte de sus responsables, serán enervados, en adelante, no sólo por las sanciones definitivas que corresponda a tales delitos, sino por el sistema de contralor proyectado que, aunque posterior al acto administrativo, tiene una implicancia preventiva de inhibitoria moral más eficaz que las represiones ex post facto". En el mensaje de elevación se ponía de manifiesto la escasa eficiencia de los sistemas represivos penales en orden al control público, señalando que en nuestra historia la sociedad consideraba "la aplicación de las leyes penales a los funcionarios delincuentes, pretextos vedados de persecuciones políticas"; del mismo modo refería los altos costos que en la historia debían pagar muchos responsables de la hacienda pública, como consecuencia de la ausencia de control que les había permitido ejercicios abusivos, luego castigados con la severidad penal de los antiguos sistemas represivos y con la confiscación de sus bienes.
Por ello, la firme decisión gubernamental apostaba a la construcción de un sistema de control que conjugase con la cuidadosa reglamentación de los movimientos de fondos en la Administración. El control debía ejercer todo su poder fiscalizante, en vistas a prevenir los daños que el mal manejo de fondos podía provocar a la Administración.
Pero esta finalidad preventiva no debía implicar, conforme los principios adoptados por el legislador, la organización de un sistema de control preventivo a cargo del Tribunal de Cuentas; por el contrario, el proyecto de ley orgánica adhiere de modo indubitable, al sistema de control "ex post" que considera más eficiente, adecuado y paradójicamente, más preventivo.
El proyecto de ley señalaba: "El Poder Ejecutivo ha adoptado el sistema denominado "represivo" o "a posteriori" por considerarle más armónico con las disposiciones vigentes y especialmente con las medidas de defensa fiscal dictadas últimamente por el Departamento de Hacienda. Por otra parte la doctrina sostiene en tesis general que la inspección a posteriori es aún más preventiva que la previa, porque ésta forzosamente es superficial y fundada en supuestos. Además el sistema preventivo, con su intervención a priori dificulta las operaciones, entorpece el funcionamiento y marcha de la administración, dilatando los pronunciamientos y en consecuencia hace más complejo el expedienteo, de por si pesado y lento, y finalmente, el control preventivo es fraccionado y poco eficaz, porque se ejerce con premura a medida que los hechos se presentan, sin considerar la totalidad de los hechos consumados y a veces presionado por el influjo de las pasiones e intereses circunstanciales."

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