Opinión
Entrevista con el presidente de la AGN

 "No tenemos una cultura de Control"

-Tarde.

-Lamentablemente, tarde. Creo que el problema central es el seguimiento de los controles. Si examinamos los últimos años, vemos que hubo algunos progresos, informes que han tenido enorme repercusión: las auditorías de la renegociación de contratos de ferrocarriles, las irregularidades en el PAMI, la concesión a Tales Spectrum, por poner algunos casos. Pero el control aparece como un diagnóstico. En muchos casos hay una reiteración de recomendaciones. Esto ocurre porque históricamente hay una desaprensión por el control. Esto se confirma, por ejemplo, cuando se analiza el caso de ferrocarriles: allí ni siquiera aparecen los inventarios de las privatizaciones, no se constituyeron las garantías. Se premiaba el incumplimiento. Pero, ¿cómo hacemos para garantizar mayores mecanismos de control? Bueno, la prensa es un elemento importantísismo. La difusión de los documentos por Internet y la difusión en los medios ha socializado la información. Este es uno de los aspectos que marcan la diferencia con otras gestiones.

 

-¿Pero es suficiente con ello? ¿No teme ser cómplice de este engranaje o formar parte de un sistema que ve como natural el hecho de no tener en cuenta los controles?

-No, siento la necesidad de señalar ante la prensa lo que ocurre para plantear la necesidad de correcciones. Lo otro es que quiero exonerarme en cuanto a las responsabilidades que me competen porque la transparencia y difusión de mi gestión destierran cualquier tipo de ocultamiento de información. Mi interés por que las recomendaciones se cumplan es un interés asociado con el destinatario, que es el ciudadano. Además, esta Auditoría no es un ente alejado de la sociedad. Hemos convocado a varias ONG para participar de las auditorías. Cuando el Poder Ejecutivo y el Legislativo valoren el rol de la Auditoría estarán valorando el rol que le compete a la sociedad en general.

 

-Teniendo tantas objeciones, ¿nunca pensó en renunciar?

-La Auditoría cuenta con recursos humanos muy capacitados. Ha ganado un alto prestigio en los últimos años, credibilidad y transparencia. Fíjese que The Center of Public Integrity ha catalogado a la AGN como un órgano de control de mayor transparencia en el país por el nivel de sus informes. Creo que hay muchas cosas más por hacer. Hay que dotar a este organismo de mayores instrumentos para ejercer un verdadero control y no ser un apéndice del Congreso. Por todo ello creo que voy a resistir. Hasta agotar todas las posibilidades de mejorar, no pienso en renunciar.

 

-Insisto, ¿no lo puede hacer cómplice de un control desdibujado?

-No, porque estamos haciendo un esfuerzo enorme para cambiar muchas cosas y voy a luchar hasta el final para resistir a quienes no quieren hacer cambios. Tengo una gran responsabilidad por delante antes de renunciar.

 

-¿Y quiénes se oponen a hacer cambios y mejorar la Auditoría?

-Creo que ello está dicho cuando planteo que no estoy dispuesto a ser un apéndice del Congreso ni de los intereses de la política.

 

-¿Recibió presiones del radicalismo para frenar algún informe de control?

-No, jamás. El radicalismo nunca me hizo planteos o presiones. Además, no soy un hombre que provenga del corazón del partido, por lo que tengo amplias libertades.

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